Ya es oficial “Volvo Match Play” desde 2009 en Finca El Cortesín

Los rumores se confirman y ya es oficial. El Volvo Masters celebrará en 2008 la que será su vigesimoprimera y última edición en Valderrama. Desde 2009 la firma sueca pasará a patrocinar un torneo Match Play con un novedoso formato en el que se conocerá como Volvo Match Play.

Repartirá más de 3,25 millones de euros entre sólo 16 jugadores en formato match play que se clasificarán según el siguiente método:

  • Defensor del título: Ernie Els (ya que la edición del 2008 no se disputará)
  • El primer jugador del Ranking Mundial por continentes: Europa, África/Medio Oriente, Estados Unidos, Latino América, Asia y Australasia
  • Los 4 primeros jugadores (que no se hayan clasificado) del Ranking Mundial
  • Los 4 primeros jugadores (que no se hayan clasificado) de la Carrera a Dubai (Orden de Mérito del Circuito Europeo)
  • El campeón del Volvo Open de China

En la nota de prensa oficial se incluyen declaraciones entre otros de Sergio García y Javier Reviriego, director de El Cortesín al que damos la enhorabuena desde aquí por esta estupenda noticia para el golf español:

Javier Reviriego, Gerente de Finca Cortesín: “Es un gran honor para nosotros haber sido elegidos para la celebración del Campeonato del Mundo Volvo Match-Play, y mucho más ser sede de un gran torneo que Andalucía acoge por primera vez. Unirnos a una compañía que tanto ha hecho por el golf como Volvo, y a una empresa con la experiencia organizativa de IMG tiene un enorme significado”.

Sergio García: “Es una buenísima noticia que el Campeonato del Mundo Volvo World Match-Play se juegue en España. No tenemos muchas oportunidades de jugar esta modalidad y creo que es la mejor manera y la más emocionante de decidir un torneo tan prestigioso como este. A los profesionales nos encana competir a Match-Play, una forma de juego muy distinta, en la que se ven los mejores golpes. Me alegra saber que Volvo, un patrocinador leal que ha permanecido tanto tiempo en el Circuito Europeo, continuará con nosotros –después de 21 años- y se quedará en España, lo que me hace sentir muy orgulloso”.

Las entradas para el Volvo Masters 2008 estarán disponibles en Golf in Spain desde esta semana.


Reglas y normas básicas del golf

La primera regla básica es no hablar ni hacer ruidos o gestos que puedan distraer al adversario mientras está golpeando la bola.

Cuando un jugador va a golpear la bola, debe cerciorarse de que el hoyo esté libre o de que el grupo que le precede esté a una distancia prudencial para no golpearles. También debe asegurarse de que ninguna persona esté en la trayectoria de la bola. En el caso de que haya alguien, hay que gritar para avisar y disculparse personalmente por el hecho.

El jugador que tenga su bola más lejos del hoyo tiene derecho a golpear primero.

En caso de que un jugador del grupo pierda su bola en un bosque, arbustos, etc. los otros jugadores, por cortesía, deben ayudar a buscarla.

En caso de que a un jugador le toque golpear la bola desde un bunker, se debe rastrillar el lugar del impacto tras el golpe para alisar la arena (junto a los bunkers debe haber rastrillos: es una obligación del club).

En los greens hay que ser muy cuidadoso con los piques o pequeños huecos que dejan normalmente las bolas al caer. Cuando esto sucede, hay que arreglarlos alisando el green. También hay que ser cuidadoso con las líneas imaginarias que existen en los greens entre la bola y el hoyo, ya que si a lo largo de esta línea hay pisadas, éstas pueden provocar un cambio en la trayectoria de la bola.

Cerca de los lagos hay áreas de dropeo que sirven para cuando la bola cae en uno de ellos: el jugador debe soltar la bola de reposición a la altura del hombro para seguir jugando el hoyo.

Es indispensable ser honesto contando los puntos de penalización que se deben sumar al sacar la bola fuera de los limites del campo o si cae a un lago.

Además de estas reglas generales, los clubes de golf suelen tener reglas propias.

 

Golpes y palos básicos

* Drive: Golpe largo ejecutado desde el principio del hoyo, antes de llegar al green. Para ejecutar este golpe, existen varios palos: Drive o madera 1, que es el que golpea más fuerte -por lo que se utiliza en los tees, para los hoyos largos-; las maderas 3, 4, 5, 7, 9 y 11, que sirven para golpear fuerte en el fairway o bunkers que estén a larga distancia del hoyo y los hierros, que sirven para golpear en el fairway y desde bunkers y roughs -son los hierros 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, y 9-.

* Approach: Tiro corto para aproximarse al green. Se ejecuta con dos palos especiales: el SW, que es el que menos “pega” (también se usa en los bunkers que están cerca de un green) o el PW, que imprime a la bola más fuerza.

* Putt: se ejecuta en el green. A diferencia de los otros, la bola no se levanta del piso. Este golpe es de mucha precisión, ya que es el golpe que lleva la bola al hoyo. Para ejecutarlo, hay que calcular la fuerza y la dirección con que se va a pegar la bola; El golpe y el palo con que se ejecuta reciben el mismo nombre.


«Instantes» panorámicos del Volvo Masters

Recopilación de algunas de las panorámicas que hemos tenido ocasión de hacer en momentos inolvidables de la historía del Volvo Masters.

Hoyo 18.- Edición 2004. En el 18 se produjo primero el empate y finalmente la resolucíon del torneo a favor de Poulter.


Hoyo 17.- Edición 2004. En el último partido del torneo y con tres jugadores a un golpe de la victoría podía «palparse» la tensión en el mítico 17 de Valderrama.

Fotos de Jose Luis Moya. © Golf in Spain.


Mel Pyatt – El «padre» del Volvo Masters

Por Maria Acacia López Bachiller

 

El Volvo Masters, la gran final de la temporada europea, celebrará del 1 al 4 de noviembre su vigésima edición en el Club de Golf Valderrama, en San Roque (Cádiz).

Muchos han sido testigos y han vivido el torneo desde la primera edición celebrada en 1988, pero los más jóvenes no conocen la historia, no saben cómo nació esta competición, cuyo “padre” es el profesional de golf inglés Mel Pyatt, Presidente y Consejero Delegado de Volvo Event Management, que este año se retira.

Mel Pyatt: “A principios del 87, siendo yo Director General de Atalaya Golf, vino a pasar unos días en el hotel Carlerec Haggstrom, responsable de marketing de Volvo a nivel mundial. Jugamos al golf, me invitó a cenar, y me contó que Volvo había dado un paso importante con el Tour Europeo y estaban pensando crear un gran torneo, que posiblemente se iba a llamar Volvo Masters y se jugaría en España. Al terminar la cena, también me confesó que creía yo era la persona que necesitaba para encabezar dicho proyecto.

En aquella época, Alicia (mi mujer) y yo vivíamos en Atalaya y los niños eran pequeños; al principio no me atrajo la idea, pero después de pensarlo durante cuatro meses, Carlerec terminó por convencerme y acepté el trabajo.

Comienzos del Volvo Masters. Foto cortesía de Andalucia Golf.

En Volvo querían que el torneo tuviese lugar en España, a finales de octubre o principios de noviembre para terminar la temporada, y que decidiera el Orden de Mérito. Carlerec me preguntó si yo conocía un buen campo de golf para su celebración, a la vez que me mostraba una lista de varios de la zona en la que, curiosamente, no aparecía Valderrama.

Yo sugerí Valderrama y él dijo que era un club muy privado, que no necesitaba publicidad, y tal vez Jaime Ortiz-Patiño se negaría. Me puse en contacto con mi amigo Derek Brown, entonces director de Valderrama, le pedí discreción puesto que yo estaba en Atalaya, y le dije abiertamente que íbamos a “crear” el Volvo Masters y sería de mi absoluta responsabilidad. “¿Crees que el Sr. Patiño aceptará?”. Derek dijo: “sólo puede decir sí o no, habla con él”. Se puso inmediatamente en marcha y organizó una reunión con Don Jaime dos días después.

Por fin conocí a Jaime Ortiz-Patiño. Le conté que se trataba de algo muy especial, y le pregunté: “¿podemos traer aquí el Volvo Masters?”. Don Jaime me contestó que era demasiado pronto, su proyecto y lo que quería conseguir no iba a estar terminado en tres años, a lo que respondí que si no se jugaba en Valderrama al año siguiente, el torneo se iría a otro campo y nunca volvería. Fui muy claro: “tengo una lista de campos en la que no está Valderrama, pero he convencido a la directiva de Volvo de que sólo se puede jugar en un gran campo como este”.

Me costó mucho convencerle, casi tanto como a la junta de Volvo, no fue tarea fácil, pero Don Jaime le dedicó tiempo y dinero y trabajó de manera incansable. Yo insistía en que iba a ser un gran torneo, que debía jugarse en un gran campo, y éste no podía ser otro que Valderrama. Entonces no existía la infraestructura de ahora, la autovía y los hoteles que hoy rodean Valderrama. El campo estaba cambiando, los jugadores venían de una temporada larga y protestarían por su dificultad… pero Valderrama sería el doctorado y no un examen más.

El día que por fin convencí a Carlerec, Don Jaime nos invitó a almorzar a su casa junto a algunos de sus socios más influyentes. Primero le enseñó el campo y la casa club, recuerdo que hacía un día maravilloso, con una luz muy bonita. Yo había explicado a mi junta directiva que, de jugarse en Valderrama, un campo acorde con el estándar de Volvo, el torneo sólo podía ir a más a los ojos del mundo, de celebrarse en otro campo… probablemente sucedería lo contrario. Todos de acuerdo, comenzamos a trabajar ¡y hasta hoy! Este año hemos firmado el contrato entre Volvo, el Circuito Europeo y Turismo Andaluz, por el que el torneo se disputará en Valderrama hasta el 2010.

A lo largo de los años ha habido algunos cambios, por ejemplo, competían 80 jugadores con corte a 50, luego fueron 54, más tarde 66… hasta llegar a los 60 actuales. Les dije a Ken (Schofield) y a George (O’Grady) que no me parecía justo que un jugador que había hecho méritos para estar en Valderrama y jugar el Volvo Masters se marcharse sin disputar la final por el corte, todos debían tener la misma oportunidad. Lo propusieron en el Comité de Jugadores, estuvieron de acuerdo y se suprimió el corte.


Unos desconocidos Pyatt y O’Grady (Circuito Europeo de Golf) frente a la casa club de Valderrama. Foto cortesía de Andalucia Golf.

El Volvo Masters ha tenido muchos novios, y algunos han intentado llevárselo a toda costa de Andalucía, sobre todo Portugal y países asiáticos. Incluso fuimos a Portugal a visitar campos, pero yo siempre quise que se quedase en Andalucía. El papel que jugaron Germán López padre (Presidente de Volvo España durante varios años), y más tarde Germán hijo (Presidente actual), fue decisivo e instrumental por el apoyo al cien por cien que siempre ofrecieron. Ellos, con mucha visión, entendieron el Volvo Masters como algo más que un simple torneo de golf.

Tampoco me olvido -¡la gente tiene una memoria muy corta!- de Jeff Kelly, co-fundador de la revista Andalucía Golf junto con Antonio Sánchez, que jugó un papel muy importante convenciendo a Turismo Andaluz para invertir e involucrarse en el torneo y que éste permaneciese en Andalucía, la tierra que le vio nacer.

No puedo dejar de agradecer el apoyo de la prensa en general, y sobre todo de la española, que desde la primera edición han estado a nuestro lado hablando,  escribiendo y difundiendo el torneo, siempre de manera muy positiva. Sin los periodistas, entre quienes hoy tenemos verdaderos y grandes amigos, no estaríamos donde estamos.

Yo me siento muy orgulloso del Volvo Masters, considerado por todos un gran torneo, y muy especialmente de la amistad que me une a Jaime Ortiz-Patiño, con quien he compartido la misma visión durante tantos años. Hemos tenido muchas reuniones cara a cara, muchas comidas y cenas. A veces no estuvimos de acuerdo, pero siempre tratamos todos los asuntos con el más absoluto respeto.

Las cosas no han sido fáciles, en algunas ediciones no hemos tenido el clima de nuestro lado pasando por situaciones complicadas de lluvia, viento, suspensiones… Pero, por poner un ejemplo de lo que el Volvo Masters significa, un año tuvimos un invitado muy importante de Canadá que vino a jugar el Pro-Am y ¡jamás llegó a salir al campo! Llegó el martes, el miércoles diluvió y se suspendió el Pro-Am, y el jueves temprano voló de vuelta a su país, pero dijo que durante el rato que pasó en la carpa de hospitalidad, viendo el ambiente de Valderrama y con una copa de buen Rioja en la mano, fue el hombre más feliz del mundo.

Y, por último, no quiero dejar de agradecer a los jugadores que han puesto  color y espectáculo en el torneo, aunque, a decir verdad, siempre he estado tan ocupado detrás del telón, que a penas he podido verles en acción. Ha habido ediciones muy emocionantes en las que el Volvo Masters y el Orden de Mérito se han decidido en el último putt; mantengo que no se debe mirar el leader board hasta los últimos nueve hoyos, siempre ha habido drama hasta el final”.


McDivott visita Desert Springs

Vaya cambio al llegar a Almería procedente de los por lo general enloquecedores aeropuertos internacionales. Lo pequeño es bello. Un pequeño paseo me llevó desde el avión hasta la terminal. El equipaje apareció como por arte de magia, cogí el coche de alquiler de Niza Cars y me puse en marcha. La ausencia de estrés y la eficiencia que encontré me retrotrajo a muchos años atrás cuando viajar en avión era un dominio exclusivo de unos pocos privilegiados.

Dessert Springs

 

El objeto de mi visita era jugar en los campos tipo desierto que hay en Almería, esto es, Desert Springs y Valle del Este, localizados ambos al este del aeropuerto.

 

En el camino me puse a meditar sobre el fenómeno turístico del golf. La provincia de Almería está cuajada de historia y, muchísimo antes de que alguien oyera hablar del golf, esta tierra dio la bienvenida a griegos, romanos y árabes, quienes dejaron todos ellos su impronta en la zona. Ciertamente, la enorme Alcazaba que se alza majestuosamente sobre la ciudad de Almería es una evidencia palpable de su pasado morisco.

 

Los contrastes en la campiña son enormes. Pinares y ríos trucheros, las estribaciones de Sierra Nevada y el desierto de Tabernas constituyen cambiantes paisajes en esta tierra. Me vino a la memoria Clint Eastwood y sus innumerables spaghetti westerns filmados en esta zona con reminiscencias de Nuevo Méjico. Esta nostalgia merece por sí sola el viaje.

 

Dejé la autovía de Murcia y me dirigí hacia Palmares, y cuando el coche pasó cerca de unas cuevas habitadas en las laderas, por no mencionar al viejecito que guiaba a su burro con una cuerda, tuve la impression de estar viviendo un par de siglos atrás. En menos de una hora me había plantado en Desert Springs Resort, localizado en una meseta que sobrevuela el valle de Almanzora. Saber que estaba en el primer campo de estilo desierto de Arizona que se hizo en Europa me causó cierta ilusión. Pero antes de hincarle el diente al campo me fui a comer.

 

Tras tomarme una sopa que me calentó la osamenta en un día frío como aquel, disfruté de los mejores cangrejos de río que he probado en mucho tiempo. Qué placentero y satisfactorio comienzo de una tarde que esperaba con auténticas ganas.

 

El campo de Indiana en Desert Springs surgió de la mente de Peter McEvoy, conocido jugador amateur y antiguo capitán de la Walker Cup. Observando el campo de golf me maravillé del acierto de McEvoy a la hora de fijarse en ese terreno absolutamente árido y crear allí un campo con sus calles, greenes, búnkers y muchos cactus. Es un auténtico desierto y, para alguien que creció en los legendarios links de Irlanda, el impacto visual es algo a lo que uno no se acostumbra al momento.

 

En el primer tee el impacto fue inmediato y algo asombroso. El tee circular estaba rodeado de cactus y flores y parecía inmaculado, pero la vision hacia abajo del primer hoyo era intimidatoria. En este largo par 5 la bola debe de volar sobre una zona desértica a una calle en la lejanía que luego se mueve suavemente hacia la derecha y sube hasta un gran green que está bien protegido por búnkers a ambos lados.

 

Tras haberme enredado en este difícil hoyo, me reconforté en el segundo, un par 3 de 145 metros desde amarillas. El green está ligeramente elevado en este hoyo, el más fácil del recorrido. El tres es otro par 5 pero más corto que el primero. Una amplia calle acogerá el drive en un bonito hoyo rectilíneo, aunque hay que concentrarse para evitar los búnkers de la calle y no distraerse con la figura de un caballo que se alza majestuosamente a la derecha de un green que está bien protegido en su frontal con búnkers y cuya superficie se caracteriza por fuertes inclinaciones, una pesadilla a la hora de patear. Continue reading


McDivott visita Club de Golf Valderrama

Valderrama

Al tercer intento pude conseguir por fin uno de los difíciles de encontrar tee times de Valderrama y, con bastante ilusión, me encaminé con mi compañero de juego una mañana de lunes a primeros de enero a probar este campo de renombre mundial. Qué diferencia hay con la nueva autopista. Tardé en llegar sólo 50 minutos desde Fuengirola. Sabía qué salida tomar gracias a Noelia, del servicio de reservas de Valderrama, quien me dio todos los detalles, junto con las reglas del club de golf, cuando me confirmó mi tee time, meses antes. Me encantó leer en esas reglas que el uso de los teléfonos móviles está totalmente prohibido en los límites del club.

Valderrama

Durante la jornada me di cuenta de lo maravilloso que es el juego del golf cuando me vi a mí mismo caminando por las mismas calles que lo habían hecho los mejores jugadores del mundo hacía pocos años. ¿Qué otro deporte te brinda esa oportunidad? Woods, Mickelson, Duval, García y Montgomerie, por citar sólo a unos pocos, se habían enfrentado a este campo, con distintos grados de éxito. Me vinieron a la memoria las dificultades con las que se topó Tiger Woods en el hoyo 17 durante sus visitas a Valderrama, y de repente me sentí muy extraño. ”Relájate, Finn”, me dije a mí mismo, “es sólo un juego”.

Tras franquear el puesto de seguridad en la entrada (primera indicación de que este club es algo diferente), nos recibió el director general del club, Derek Brown, que nos brindó una cálida bienvenida y nos deseó un buena jornada de golf. Luego nos registramos y nos dijeron que Valderrama era una zona exenta de dinero y que si intentábamos comprar algo nos pedirían una tarjeta inteligente que se adquiere en el club y que va registrando los gastos, reembolsándose al final el dinero restante si no se ha gastado todo. Luego fuimos al Spike Bar a tomar un café y a comer algo, y el servicio fue de primera. Las chicas nos hicieron sentirnos muy a gusto y todo fue servido acompañado de una sonrisa. En el bar se exhiben fotografías memorables de la Ryder Cup de 1997 (la mayoría de ellas realizadas por Jeff Kelly, editor de Andalucía Golf), y una de las paredes está dedicada a los ganadores del Volvo Masters, todos alineados como soldados en un desfile militar. Me di cuenta de que Montgomerie y Langer, ganadores conjuntos de la pasada edición del torneo, aún no tienen sus reconocimiento conjunto en esa pared.

Iba a llegar nuestra hora de la verdad y cuando cogimos el buggy nuestros palos ya estaban abordo. Con salidas al campo cada 15 minutos, la partida que iba por delante tenía un componente de renombre, José María Cañizares. Desde el tee del 1 todo parecía inmaculado y la calle no parecía en absoluta amenazadora. En seguida cambié mi percepción cuando me vi con hierro 6 después de no haber hecho nada especialmente mal sino irme al lado incorrecto de la calle con mi drive. El green estaba en espléndidas condiciones, aunque no tan rápido como yo creía.

El hoyo 2 tiene un enorme alcornoque en medio de la calle y pronto te das cuenta de que la posición desde el tee es todo en este campo. Valderrama no es especialmente largo y no es el tipo de campo en el que saltas en cada tee blandiendo tu driver. Cada hoyo requiere esmero, algo que no suele ser una habilidad muy frecuente en la mayoría de los amateurs.

Después del hoyo 3, par 3, viene el primer hoyo largo, que en este caso tuvimos que jugar con viento muy fuerte. Pegar recto es la clave en este hoyo. El green está dividido en dos niveles, mientras que el lado izquierdo está resguardado por un árbol solitario que sobrevuela la superficie de pateo y es seguro que algún pitch pegará en sus ramas.

Desde el tee del 7 el green parecer encontrarse a kilómetros de distancia, aunque para nosotros es un par 5. Es difícil creer que en los grandes torneos jugados desde un tee retrasado este hoyo sea un par 4 y de repente me doy cuenta de lo fuerte que pueden pegar la bola los grandes jugadores, algo que no se aprecia realmente por televisión. Hoy, jugando con viento fuerte, el hoyo requiere tres buenos golpes para acercarse al green y yo sólo puedo maravillarme de la potencia y precisión que exhiben los grandes golfistas.

Al jugar en Valderrama la vista tiende a recorrer la belleza de los grandes árboles que, a modo de centinelas, exhiben sus majestuosos portes, algunos labrados a lo largo de 300 años. Uno se pregunta si estos árboles aprobarían el trasiego de golfistas en el que durante siglos fue su territorio privado.

En el tee del 8 viene el buggy de avituallamiento con una selección de sandwiches y bebidas y nos tomamos agua con gas antes de afrontar este difícil hoyo, que tiene un green elevado resguardado al frente por un búnker. Continue reading


McDivott visita Club de Golf El Chaparral

Los coches pasando por el gran arco de entrada de El Chaparral constituían una clara evidencia que el campo de golf había reabierto tras unos cuantos años de inactividad, y me vinieron a la memoria vagos recuerdos del antiguo campo mientras conducía hacia la casa club flanqueado por hileras de altos pinos.

 

La impresionante casa club no ha cambiado y dos sonrientes señoras atienden al público en la bien surtida tienda del profesional. A pesar de que había unos cuantos golfistas compitiendo para ser atendidos (algunos habían llegado tarde y trataban de cambiar sus tee times), las señoras solventaron bien la papeleta y trataron con cortesía y buen humor a los impacientes jugadores.

Una de las cosas que más llama la atención en El Chaparral son sus pinos, tan altos que parecen tocar el cielo. En cada hoyo del recorrido están presentes estos gigantes especímenes arbóreos. Da la sensación de que el campo hubiese sido esculpido en un pinar, y quizá fue así.

 

El Chaparral

El tee del primer hoyo, elevado, está situado entre un grupo de pinos. El primer golpe intimida ya que hay que superar una vaguada para alcanzar la calle. Vi la salida de un grupo de cuatro escandinavos y necesitaron nueve golpes desde el tee para poder finalmente dejar sus respectivas bolas jugables en la calle. Y eso a pesar de los ejercicios de estiramiento muscular que habían practicado durante varios minutos antes de comenzar el juego. Una vez que se ha logrado superar con éxito la vaguada (hay unas cuantas en este campo), el hoyo, par 4, es totalmente recto aunque con una pronunciada subida hasta llegar al green, de dos niveles y con mucho espacio por detrás.

 

Entre los hoyos más destacables de El Chaparral cabe citar el 3, el 10 y el 12. El tercer hoyo del campo es un par 5 que tiene bien merecido el índice de dificultad 1. Se juega desde un tee elevado hacia un valle bastante abajo. Me recordó al hoyo 3 de Cabopino. La calle presenta peligrosos obstáculos a ambos lados, con agua incluida. A unos 200 metros desde el green, la calle gira hacia la izquierda, dejando un segundo golpe que ha de jugarse sobre otro valle. A la izquierda del green hay un segundo obstáculo de agua, mientras que dos pinos custodian el estrecho pero largo green.

 

El 10 es un par 3 que se juega desde un tee elevado. La bola debe volar entre una avenida de árboles en su camino hacia el green, que está a 149 metros de distancia. El green tiene forma triangular . Aunque puede resultar difícil, el hoyo es realmente muy bonito. Cuando lo jugué había un stand de “El Desafío del Millón de Dólares del Hoyo en Uno” en ayuda la un instituto de investigación de la diabetes.

 

El 12 requiere un difícil drive desde su tee elevado para superar la copa de los pinos y alcanzar la distante calle, que tiene un obstáculo a la izquierda. Justo antes del green y a su alrededor hay un serpenteante riachuelo, y mejor no desviarse a la derecha porque hay fuera de límites.

 

El campo concluye con un par 3 de 162 metros que se juega de Nuevo sobre un valle. El grande pero estrecho green está rodeado de pinos y tiene un búnker a la derecha. Los vestuarios tienen un buen tamaño y hay taquillas con llave para dejar las pertenencias. Aunque había duchas, no encontré ni jabón ni toallas, y tampoco había en las duchas bandejas para el jabón.. Pequeñas deficiencias fácilmente subsanables.

 

En el restaurante me uní a los muchos golfistas que disfrutaban del menú del día, consistente en sopa de patatas, filete de cerdo con salsa a la pimienta y fresas de postre. El precio, unos moderados 15 euros. Repasando mentalmente el recorrido, me doy cuenta de que tiene seis pares 3, seis pares 4 y seis pares 5. No recuerdo ningún otro campo de golf con esa misma configuración.

 

El Chaparral

 

Una pequeña crítica sobre el campo podría ser la falta de señales de dirección, ya que hay varias ocasiones durante el recorrido en que uno está confuso sobre qué dirección tomar. ¡Quizá fue culpa de mi edad! Aunque el green fee es de unos realistas 65 euros, un buggy (30 euros) se hace necesario excepto para aquellos en buena forma para recorrer con comodidad un campo con tantas subidas y bajadas y con considerables distancias entre algunos greenes y tees.

 

El Chaparral es un excelente reto y un campo para disfrutar, especialmente para aquellos con una razonable habilidad en el juego. Los neófitos en este deporte harían bien en traerse un buen puñado de bolas… por si las moscas.

 

Árticulo reproducido cortesia de Andalucia Golf
Las opiniones vertidas no reflejan la opinión o datos contrastados por Golf in Spain y son reponsabilidad de su/s autor/es.

Escapadas de golf que incluyen El Chaparral

 


McDivott visita Aloha golf club

Habían pasado incontables años desde la última vez que jugué en Aloha. En la actualidad la zona de Nueva Andalucía, en el Valle del Golf de Marbella, es un laberinto con nuevas construcciones en todas las esquinas y una infinita sucesión de rotondas. A pesar de las dificultades, por no mencionar mi bien conocida falta de destreza a la hora de orientarme, pude encontrar finalmente el campo de golf.

Puedo adelantar que el esfuerzo valió la pena y que Aloha es uno de los más impresionantes campos y también su casa club que he visitado en mucho tiempo. Durante los últimos años se han invertido grandes sumas de dinero en modernizar los vestuarios y el restaurantes, y ambas zonas rivalizan ahora con las mejores que ofrece la Costa del Sol. No faltan saunas ni potentes duchas en los vestuarios. Los suelos de madera del restaurante, que combinan a la perfección con el cristal de las mesas, junto con la amabilidad del personal, hacen de cualquier comida una memorable acontecimiento en Aloha Golf.

 

 

Durante muchos años Aloha fue un club exclusivamente de socios, pero este invierno han decidido compartir su tesoro con algunos visitantes, con green fees a 140 euros disponibles desde mediados de diciembre hasta mediados de febrero. Los golfistas que quieran arriesgarse con sus salidas y hagan su reserva con 48 horas de antelación se beneficiarán de cuatro green fees por el precio de tres.

 

La tienda del profesional está en cierto sentido algo anticuada y me recuerda a aquellas habituales en los clubes de golf de Gran Bretaña e Irlanda durante los años 60. Sin embargo, los cambios ya están en marcha y pronto esta zona estará acorde con la grandeza de las otras ya actualizadas del club.

 

Luis Navarro, director general de Aloha, está a punto de cumplir su primer año en este cargo y, asumiendo que sus habilidades profesionales están al mismo nivel que su impresionante capacidad para las relaciones públicas, entonces el club tiene una persona de primera clase al frente de sus designios.

 

A la hora de registrarme, traté con el caddie-master, Simon, que me dio la bienvenida con una sonrisa y se cercioró de que yo tenía una tarjeta del campo, deseándome un feliz juego. Cuando el visitante entra en un club exclusivamente de socios se siente a menudo como un intruso que está siendo tolerado como mal menor. Sin embargo, nunca sentí esa sensación durante mi estancia en Aloha; al contrario, todo el personal me deparó siempre una acogida más que agradable.

 

En cuanto al campo en sí, me encuentro ante un terreno de juego bellamente presentado y con un mantenimiento inmaculado. Al final de mi ronda, la sensación que me queda es de estar ante un campo que rezuma madurez por todos su poros y que está cuidado con gran mimo por el ejército de greenkeepers que me encontré durante mi visita.

 

Tras darme una ducha en los vestuarios ‘palaciegos’, fui al restaurante y saboreé una suculenta baguette que, junto con un botellín de agua y un café, me costaron unos razonables 9,70 euros. La profesionalidad del camarero a la hora de atender un pedido tan minúsculo fue el colofón para un día memorable en un memorable club. Mientras Aloha bien puede ser considerado como uno de los campos caros, el servicio que ofrece debería de servir de ejemplo a los otros campos de la zona que fallan en ofrecer unos niveles necesarios para que la Costa del Sol se mantenga líder en la industria del golf turístico. La mayoría de los golfistas se sentirán totalmente satisfechos por pagar una cantidad extra y disfrutar de una experiencia tan grata como la que proporciona Aloha Golf.

 

Árticulo reproducido cortesia de Andalucia Golf
Las opiniones vertidas no reflejan la opinión o datos contrastados por Golf in Spain y son reponsabilidad de su/s autor/es.

Información sobre Aloha Golf


McDivott visita Almenara

Abierto en 1998, Almenara, de 27 hoyos, consta de tres recorridos de nueve hoyos salidos de la mente del ex jugador de Ryder Cup y prestigioso diseñador de campos Dave Thomas. El campo incluye además unas amplias instalaciones de prácticas y de enseñanza. Un magnífico hotel con un soberbio Spa, tienda de golf y restaurante completan este espléndido complejo.

A la llegada conocí a Lotta, un nuevo miembro del personal de golf recientemente llegado de Suecia, quien me mostró las instalaciones con gran satisfacción. Los vestuarios han sido decorados con mucho gusto y tienen numerosas taquillas y llamativas duchas. La única pega es que quizá los asientos sean escasos. Esto no ocurre en el restaurante, que ha sido ampliado y ahora está mucho mejor. La parte interior puede albergar cien comensales, y hay una pequeña zona anexa para comidas privadas, lo que parece una buena idea. También la terraza se ha ampliado y ahora Almenara puede satisfacer cómodamente las necesidades gastronómicas de su clientela.

El buggy, nuevo y reluciente, me lo entrega Pedro, el caddie master, que también me da un Strokesaver con la tarjeta del campo y me desea con una sonrisa que disfrute de una buena ronda de golf. ¡Qué fácil es hacer que el visitante se sienta a gusto!

He disfrutado de un día de paz y silencio. Me ha impresionado la calidad de los greenes y me he dado cuenta de que el personal que se encarga de su cuidado está trabajando duro y haciendo notables mejoras en el campo para prepararlo de cara a la próxima temporada.

Sentado en la terraza del restaurante, bajo un gran parasol, llegó el momento de comer y beber algo. De donde yo vengo, este sitio se llamaría el Hoyo 19, pero en Almenara, por razones obvias, se llama el Hoyo 28. La vista, que se extiende sobre la macrourbanización Sotogrande con el Mediterráneo a su espalda, es cautivadora. Salí de mi estado de deleitación visual cuando una sonriente Pepi anotó diligentemente mi petición gastronómica. Casi de inmediato, la atenta camarera regresó con una botella de agua con gas. Apenas había comenzado a beber cuando el salmón ahumado y el queso cremoso que había pedido ya estaban sobre mi mesa. Máxima eficiencia.

La comida fue muy buena y la cuenta, comedida, ya que ascendió a 12,63 euros. Sólo la vista que se divisa desde allí vale ese dinero. Jaime Anabitarte es el director de golf de los campos de Almenara y La Reserva, ambos propiedad de Sotogrande S.A. Sería muy difícil encontrar un director más experimentado que él. Jaime sabe cómo hay que presentar un campo de golf y ha fijado muy altos estándares en todas las instalaciones y servicios. Disfruté de la jornada y me fui con la clara impresión de que Almenara Golf es un purasangre que se suma al establo de grandes campos de Sotogrande.

 

Árticulo reproducido cortesia de Andalucia Golf
Las opiniones vertidas no reflejan la opinión o datos contrastados por Golf in Spain y son reponsabilidad de su/s autor/es.

Escapadas de golf que incluyen Almenara