Balance del Andalucía Valderrama Masters

Tras casi un año de grandes expectativas, al fin podemos hacer balance del Andalucía Valderrama Masters. El torneo, del que se llegó a decir desde algunas instituciones que superaría al “masters británico” o la Ryder Cup, se celebro la pasada semana en un campo que supo una vez más prepararse y estar a la altura de las expectativas deportivas depositadas en él.

Pero en este nuevo torneo, muchas cosas han cambiado con respecto a otros anteriores. Valderrama, que hasta ahora se había limitado a poner el campo a disposición de los organizadores, ahora debía enfrentar el reto junto a la Junta de Andalucía, de ser quien lo gestionará de principio a fin.

El torneo llevaba fraguándose desde hacía dos años en el último Volvo Masters, y sobretodo desde el pasado mes de Diciembre en que la Junta lo anunció a “bombo y platillo”. Por ello nos ha sorprendido especialmente oír como desde la propia organización se han achacado algunos de los errores organizativos, a la falta de tiempo y al “mes y medio” del que se había dispuesto para su organización.

Los errores también se han evidenciado en la considerable reducción de público que ha acudido a Valderrama, no será fácil conocer si ha sido igual a nivel televisivo, pero parece evidente que la repercusión del torneo por numerosos motivos, tiene aún mucho recorrido de mejora.

A pesar de todo podemos hablar de un “éxito razonable”. Aunque en ello haya podido haber una buena parte de suerte, la realidad es que la “maquinaría” mediática de la Junta ha funcionado (esta vez en beneficio de todos) consiguiendo que muchos medios nacionales se hayan hecho un eco razonable considerando que hablamos aún de deporte tabú en España. Que el inaugurador del palmares haya sido a la postre uno de los jugadores del momento y mediaticamente más conocido del mundo en los últimos meses, Graeme McDowell, es algo que seguramente ya hubiera querido Volvo para sí en sus últimas ediciones del Volvo Masters. Esto, unido a la disputa de Kaymer y Westwood  por hacerse esta semana con el número uno del mundo, ha compensado mucho este déficit de cobertura en el extranjero.

La climatología también se portó, y una vez más nos sirvió como mejor imagen corporativa de Andalucía (McDowel no se cubrió prácticamente los brazos en los cuatro días) y el que Jimenez y García estuvieran con opciones el Domingo, atrajo algo más de público para “decorar” la postal televisiva en el campo. Operativamente, contando la falta de espacio (las parcelas sobre las que se levantaba el “village” de Volvo Masters son propiedad de la hasta ahora empresa de la familia Patiño pero no del club) y considerando el mencionado supuesto “mes y medio” para hacerlo, la distribución y diseño de las nuevas zonas de acceso fueron bastante acertadas. El volver a traer el torneo en torno a la casa club, concentra al público y genera un ambiente más propio de otros tiempos en Valderrama, aunque también es probable que de haber respondido mejor el público, no todo hubiera sido tan positivo.

Valderrama, que sin duda es la gran beneficiada de este torneo, recuerda como el club pasa ahora como Augusta o la R&A a ser organizadores de su propio evento, y deberá hacer balance y valorar si el evento ha estado a la altura de los valores de su marca, que no son pocos. Si consideramos las expectativas sólo unos meses antes, deberemos estar satisfechos. Valorar el retorno real de la inversión (sobretodo de la parte de dinero público) corresponde a otros, pero en todo caso un “felicidades” a Valderrama y al Junta.